La herramienta más importante de todo Ingeniero de Software

¿Una buena máquina? ¿Un teclado mecánico? ¿Un mouse avanzado? ¿Editores? ¿Entornos de desarrollo? ¿Control de versiones?

No, evidentemente, como trabajadores del conocimiento que somos, la herramienta más importante que tenemos los Ingenieros de Software es nuestro cerebro.

Como seres humanos resulta crucial cuidar de este misterioso órgano si queremos tener una calidad de vida adecuada, especialmente para nuestros últimos años de vida. Pero es que además, como profesionales de lo nuestro, nuestro sustento depende directamente de tener un cerebro en forma. Necesitamos pensar ágilmente en nuestro día a día. Resolvemos problemas constantemente. Tenemos que formarnos de forma continua. Y así día tras día. Un buen pianista cuida sus manos. Un deportista de élite necesita cuidar su cuerpo. Nosotros, si queremos funcionar al 100% (y por tanto tener más éxito profesional) debemos tratar a nuestro amigo del piso superior de la mejor manera posible. Así, él nos devolverá el favor cuando lo necesitemos.

¿Cómo hacemos esto? ¿Jugando brain training? ¿haciendo muchos crucigramas y sudokus? ¿convirtiéndonos en expertos ajedrecistas? Veamos cuales son los elementos más importantes.

Ejercicio

Si el ejercicio físico estuviese disponible en pastillas sería el mejor medicamento del mundo. Hay pocas funciones biológicas que no se beneficien de la actividad física, y sin efectos secundarios. Y, desde luego, la función cognitiva no es una excepción.

Ya está bastante estudiado: El ejercicio físico estimula la creación de conexiones neuronales. Mejora la coordinación neuromuscular. Mejora la oxigenación de la sangre y por tanto la llegada de oxígeno a nuestras neuronas. Además, reduce el estrés y ayuda controlar la ansiedad y a mejorar y prevenir la depresión. Despeja la mente cuando estamos embotados tras una dura sesión de estudio o trabajo. Ayuda a descansar mejor…

Quizá no es lo que esperabas, pero el primer punto de esta lista tenía que ser éste. No podía ser de otra manera.

Seguimos.

Alimentación

El cerebro es un órgano. Una parte de nuestro cuerpo y, biológicamente, lo que beneficia a nuestro cuerpo beneficia a nuestro cerebro.

¿Nunca te has sentido espeso y con poca energía tras una comida copiosa en un restaurante italiano o tras un desayuno abundante a base de bollería industrial?

Una dieta variada y completa, sin excesos ni deficiencias nos ayudará a sentirnos mejor, trabajar mejor, pensar mejor y rendir más.

¿Y, qué deberíamos comer? Bueno, yo no soy nutricionista y si quieres saber más sobre el tema te animo a investigarlo.

Pero hoy en día creo que tenemos bastante información al respecto. Una dieta variada, rica en vegetales, con suficiente proteína de calidad y grasas saludables. Alimentos con índice glucémico no muy alto, que mantengan estable nuestro nivel de azúcar en sangre. Mucha agua y, aunque nos podamos permitir algún capricho de vez en cuando, tratar de mantenernos lo más alejados posible de los alimentos ultraprocesados. Y todo en cantidades moderadas. Que nos sacien pero que no nos saturen.

Seguimos.

Descanso

Un sueño reparador a diario es fundamental para nuestro cerebro.

Mientras dormimos eliminamos gran cantidad de sustancias de deshecho. Es durante el sueño cuando las experiencias que hemos tenido durante el día se solidifican en forma de las conexiones neuronales que forman nuestros recuerdos. Además se produce un trabajo intenso de reparación de tejidos a nivel de todo el organismo. No es exagerado decir que la calidad de nuestro trabajo y de nuestra vida en general depende de la calidad de nuestro sueño. No se trata tampoco de dormir un montón de horas. Las necesidades de sueño son algo bastante individual. Se trata de dormir lo suficiente y de que el sueño sea reparador.

Y… ¿cómo conseguimos esto? Bueno, no es difícil encontrar información sobre higiene del sueño. Algunos buenos consejos sobre el tema podrían ser:

  • Tener un horario regular. Tratar de acostarse y, sobre todo, despertarse, todos los días a la misma hora aproximadamente. Con el tiempo nuestro cuerpo se regula y tiende a despertarse a esa hora por sí mismo, sin despertador. Lo ideal sería ésto: levantarse a diario sin necesidad de despertador.
  • Tratar de exponerse a la luz solar o, al menos, a luz blanca lo antes posible y el mayor tiempo posible durante el día. Igualmente, debemos de evitar exponernos a luces intensas cuando se acerca la hora de irse a dormir. Mucho cuidado con las pantallas. Como medida de compromiso, se pueden usar filtros y aplicaciones de luz nocturna en nuestros dispositivos.
  • Hacer ejercicio físico.
  • Bajar el ritmo y tratar de relajarse un buen rato antes de dormir. Evitar llevarnos preocupaciones a la cama. Lo que no hayamos podido resolver durante el día, lo dejamos para el día siguiente.
  • Evitar cenas copiosas e irse a dormir con el estómago lleno.
  • No beber demasiada agua por la noche para no tener que ir al baño.
  • Evitar estimulantes como la cafeína después del mediodía. También hay que tener cuidado con el alcohol. Puede ayudarnos a conciliar el sueño, pero empeora su calidad.
  • En caso de dificultad para conciliar el sueño podemos utilizar puntualmente algún suplemento como la melatonina

Este apartado habla principalmente del descanso nocturno, pero también es aconsejable tomar pequeños descansos durante nuestras sesiones de trabajo y aprovechar para movernos un poco y despejarnos.

Seguimos.

Ejercicio mental

Sin duda los tres puntos anteriores son claves, pero también es cierto que ejercitar regularmente nuestras neuronas nos ayuda a mantenerlas en forma. No está claro que los juegos de entrenamiento mental mejoren realmente nuestra capacidad cognitiva, más allá de hacernos más eficientes en dicho juego. A este respecto la evidencia es contradictoria. En cualquier caso nos mantienen el cerebro activo, que es de lo que se trata. Sí es cierto que hay algún juego concreto que funciona para mejorar la inteligencia fluída y la memoria de trabajo, como el dual n-back.

Aunque hay muchos más ejercicios cotidianos que podemos realizar: Memorizar la lista de la compra, hacer cálculos mentales y, sobre todo, aprender cosas nuevas. Cosas que no tienen porque estar forzosamente relacionadas con la tecnología. Aprender un idioma, a tocar un instrumento musical o a bailar, por ejemplo, ejercitarán nuestor cerebro y nos servirán de elemento de distracción de nuestras tareas diarias. ¡No todo es trabajo!

Seguimos.

Otros cuidados

Lo principal es lo anteriormente comentado, pero además de las cosas que es conveniente realizar, hay cosas que deberíamos evitar. El consumo irresponsable de sustancias tóxicas como el alcohol y otras drogas puede resultar desastrososo para el cerebro, aunque supongo que eso ya lo sabes.

Poco más que añadir. Tú, ¿sigues estas pautas? ¿tienes alguna otra idea sobre cómo podemos cuidar nuestro cerebro?

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