Una de tomatitos

A finales de los años 80, Francesco Cirillo era un estudiante universitario.

Él cuenta que una vez que pasó la excitación inicial del primer año, cayó en un bache. Se vino abajo y se encontró sumido en un periodo de baja productividad y alta confusión. Después de asistir a clase y al ponerse a estudiar se encontraba con la sensación de no saber exactamente qué estaba haciendo. De que estaba malgastando el tiempo.

Haciendo un ejercicio de investigación e introspección y fijándose en lo que hacían sus compañeros vio claramente que el gran número de interrupciones y distracciones a las que se veía sometido y su bajo nivel de concentración y motivación se encontraban en la raíz del problema.

Así que hizo consigo mismo una apuesta: ¿Eres capaz de estudiar, realmente estudiar sin distracciones y con un alto nivel de concentración durante sólo 10 minutos?. Para realizar esa apuesta necesitaba un cronómetro, para medir el tiempo, y el que encontró a mano fue un temporizador de cocina con forma de tomate. La palabra italiana para ‘tomate’ es ‘pomodoro’ y, sea todo esto cierto o esté adornado con un poco de dramatismo, el caso es que Cirillo desarrolló la técnica del Pomodoro, que como la propia Barbara Oakley señala en su obra, resulta bastante útil cuando estamos tratando de adquirir nuevo conocimiento.

La técnica básicamente consiste en dividir el tiempo de estudio en fragmentos limitados de tiempo (típicamente 25 minutos, pero esto es algo variable) en los que se intenta minimizar toda distracción externa e interna a la vez que se maximiza la concentración e intensidad dedicada a la tarea. Una vez terminado este periodo, se debe tomar obligatoriamente un pequeño descanso antes de acometer el siguiente ‘Pomodoro’. Tras varias iteraciones de este ciclo, uno puede tomarse un descanso más largo.

La idea es que ponerse a estudiar de forma intensa y concentrada puede resultar a veces demasiado amenazador, pero hacerlo por un periodo corto de tiempo no lo es tanto. Por el contrario, suele resultar motivador y estimulante. El propósito que busca Cirillo con esta técnica es proporcionar una heramienta y un proceso sencillos para mejorar la productividad consiguiendo:

  • Aliviar la ansiedad asociada a comenzar
  • Mejorar el foco y la concentración eliminando las interrupciones
  • Incrementar la conciencia de tus decisiones
  • Aumentar la motivación y mantenerla constante
  • Apoyar la determinación para conseguir tus objetivos
  • Refinar el proceso de estimación, tanto en términos cualitativos como cuantitativos
  • Mejorar el proceso de estudio o trabajo
  • Fortalecer la determinación para mantener el hábito en situaciones complejas.

En su página web y en su libro se puede encontrar más información al respecto.

En cualquier caso, esta técnica se corresponde bastante bien con la utilización de los métodos ‘enfocado’ y ‘difuso’ de aprendizaje, que es uno de los consejos de aprendizaje más efectivos.

Yo lo he aplicado no sólo para aprender, sino como técnica de productividad en el trabajo y en mi caso puedo decir que me ha servido para conseguir objetivos de estudio y trabajo de forma más efectiva y además con una menor percepción de esfuerzo. Lo recomiendo.

Entonces, ¿qué? ¿unos tomatitos?

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