Recuperando habilidades dormidas

Habilidades mágicas

O cómo volver a sentirse mago.

Una de mis (pocas) habilidades es la de ser capaz de entretener a una audiencia con una sesión de Magia, o eso creía…

Recientemente fui invitado a un evento social. La hija de mi mejor amigo (y su consorte, que también es de mis mejores amigas) celebraba su primera comunión.

En mi página web escribo que, entre otras cosas soy mago. He aprendido con uno de los grandes, soy socio de la Sociedad Española de Ilusionismo, donde asisto a tertulias, talleres y conferencias. He actuado en bastantes ocasiones, incluso de forma semi-profesional…

Habilidades dormidas

Pues con todo y con eso fui incapaz de realizar esa actuación que se me solicitaba. Cosa que me supo fatal por mis amigos y especialmente por la niña. ¿Qué es lo que ocurrió?

Para mí, como para muchísima gente, no es algo natural eso de exponerme delante de un público. Lo hago regularmente, porque entiendo que es una de esas habilidades que ofrece unas recompensas tremendas. No en vano estoy certificado como comunicador competente por Toastmasters y, aunque me sigue costando, poco a poco creo que es algo que manejo cada vez mejor.

Nerviosismo y miedo escénico

Pero, al menos para mí, no es como montar en bicicleta. Es cierto que soy capaz de mantener el miedo escénico bajo control, pero lo que no puedo es dejar de sentirlo. Y si no tengo una alta confianza en el contenido de lo que voy a hacer, ya sea dar una charla o realizar una serie de juegos de Magia, sé que ese miedo escénico es capaz de jugarme malas pasadas. La confianza con ese tipo de habilidades se gana con ensayo y preparación de forma que, por muy nervioso que uno esté, lo ha repetido tantas veces que resulta difícil hacerlo mal.

Lo que ocurrió es simplemente que, debido a mis múltiples dedicaciones, llevo una temporada bastante desconectado de la Magia. Hacía tiempo que no actuaba en público y no tuve tiempo de ensayar como yo considero que es debido. Por eso no me sentí lo suficientemente seguro. Pensaba que, al tener un importante historial como mago, no iba a tener problema para volver a actuar cuando sea necesario. No fue así, me he oxidado.

La dosis mínima requerida para mantener tus habilidades

Así que he descubierto que si quiero mantener a punto estas habilidades, necesito una dosis mínima de mantenimiento.

Para quitarme el mal sabor de boca he vuelto a la escena. He actuado para los compañeros de colegio de mi hijo mayor. Una actuación breve pero que me ha obligado a volver a los ensayos. Ahora sé que, si quiero seguir llamándome mago, he de buscar hueco en la agenda para ensayar con cierta regularidad.

A lo que voy es que hay ciertas habilidades que, aunque hayan sido adquiridas y consolidadas, necesitan ciertas dosis de refresco para mantenerse afiladas. ‘Use it or lose it’.

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