Flujo (flow). Disfrutando del proceso de aprendizaje

Enjoy learning

Es evidente que el esfuerzo dedicado a aprender cosas nuevas tiene su compensación cuando llegan los resultados. Pero, ¿y mientras llegan? ¿Estamos condenados a sufrir esforzándonos día tras día viendo como nuestra meta aún queda lejos? No. La clave es aprender a disfrutar del proceso. La clave es fluir.

Conociendo a Mihaly Csikszentmihalyi

Mihaly Csikszentmihalyi es un psicólogo húngaro que ha dedicado varias décadas de su vida a investigar los aspectos positivos de la experiencia humana. Como resumen de esas investigaciones escribió un libro de divulgación para el público general titulado Fluir: una psicología de la felicidad.

¿Es un libro más de autoayuda que te dice cómo ser feliz? Para nada. De hecho comienza revisando el concepto de Felicidad. La Felicidad es un proceso irónico, en el sentido anglosajón del término. Es decir, no se puede alcanzar la Felicidad mediante la búsqueda consciente de la misma. Personalmente pienso que la Felicidad es algo bastante subjetivo y que básicamente ser feliz consiste en convencerse a uno mismo de que ya se es feliz. Lo que dice Csikszentmihalyi es que no tiene mucho sentido sentido buscar la Felicidad. Cuanto más se busca más se escurre entre los dedos. En su lugar, lo que sí podemos perseguir mediante el control de nuestra conciencia es el disfrute. La experiencia óptima. Lo que él llama flujo.

¿Qué es exactamenta el estado de flujo?

Todos hemos tenido momentos en que sentíamos que teníamos el control de nuestras acciones, que éramos los dueños de nuestro destino. Momentos en los que el concepto del tiempo parece desaparecer y sentimos un profundo sentimiento de alegría que se convierte en un recuerdo de cómo debería ser la vida.

Esto es a lo que Csikszentmihalyi se refiere como experiencia óptima y afirma tener las claves para poder reproducirlo a voluntad.

¿A qué se asocian estos momentos? ¿a estar relajados, tumbados en la playa disfutando de una copa de vino? No. Los momentos de flujo no son pasivos. Las experiencias relajantes pueden ser muy placenteras. Especialmente si hemos trabajado duro para conseguirlas, pero esto no es la experiencia óptima.

Por el contrario, los mejores momentos suelen suceder cuando el cuerpo o la mente de una persona han llegado hasta su límite en un esfuerzo voluntario para conseguir algo difícil y que valiera la pena. Una experiencia óptima es algo que hacemos que suceda. Estas experiencias ni siquiera tienen que ser agradables en el momento que ocurre. Pensemos por ejemplo, en un corredor dando el máximo de sí mismo en una competición, con los pulmones y las piernas a punto de estallar.

El caso es que Csikszentmihalyi afirma que se puede conseguir reproducir las condiciones de la Felicidad mediante el control de nuestra vida interna y que para ello debemos ordenar nuestra conciencia. El estado de flujo, o de experiencia óptima es la herramienta para conseguir este orden y el autor dedica su obra a diseccionar este estado para poder reproducirlo a voluntad.

y… ¿cómo podemos conseguirlo?

Hay multitud de actividades que pueden conducir al estado de flujo. Y de naturaleza en apariencia bastante diferente. Desde emplearse al máximo en una competición deportiva hasta practicar jardinería recreativa, pasando por jugar al ajedrez, aprender a degustar y apreciar el vino, escuchar música, el sexo, realizar un trabajo de investigación científica, escribir una novela o simplemente disfrutar de una conversación con gente a la que aprecias. ¿Qué es lo que tienen todas estas actividades en común?. Tal y como Csikszentminalyi, desarrolla en su libro, en todas ellas (y potencialmente en cualquier actividad humana) son susceptibles de darse las condiciones para entrar en estado de flujo:

  • Metas claramente definidas.
  • Sentirse inmerso en la actividad. Un alto grado de concentración y enfoque en la realidad que se está realizando.
  • Retroalimentación directa e inmediata. es decir, de forma simultánea a la realización de la actividad debemos tener alguna manera de saber si la estamos realizando correctamente o no.
  • Equilibrio entre el nivel de habilidad propia y el desafío. La actividad debe suponer un desafío para nuestro nivel actual de habilidad. Es decir, no debe resultarnos demasiado fácil. Pero debe estar a nuestro alcance. Tampoco ha de ser excesivamente difícil.Flow channel
  • Aunque tengamos que esforzarnos bastante para ejecutar la tarea, normalmente estamos tan involucrados que no percibimos ese esfuerzo.

Si conseguimos reproducir estas condiciones en la ejecución de una tarea, experimentaremos los siguientes resultados:

  • Desaparece la preocupación por la propia personalidad. Se diluye la conciencia de uno mismo porque la involucración con la tarea es tan grande que acción y conciencia se fusionan.
  • Perdemos el sentido del tiempo. la percepción subjetiva del paso del tiempo se distorsiona. Tras la realización de una actividad de flujo no sabríamos decir cuanto tiempo ha transcurrido. A menudo nos encontramos con que las horas pasan sin apenas darnos cuenta aunque a veces también podemos tener la sensación contraria de que el tiempo se estira y se dilata.
  • Tenemos una alto sentido de control sobre la situación o actividad.

La combinación de todos estos elementos ocasiona un sentimiento profundo de disfrute.

Aplicando el flujo a nuestra vida cotidiana

Tras introducir el concepto del estado de flujo y postular y desarrollar las condiciones que lo desencadenan, Csikszentmihalyi dedica la mayor parte del libro a examinar distintas maneras de alcanzarlo a través de vehículos tan distintos como nuestro cuerpo, el intelecto, las obligaciones laborales, las relaciones sociales, o incluso como se puede dar la vuelta a distintos tipos de tragedias personales para transformarlas en experiencias de flujo.

En definitiva, esta segunda parte del libro es una guía práctica de como experimentar flujo en cualquier aspecto de la vida.

En particular, en el capítulo dedicado al pensamiento se puede sacar en claro cómo el aprendizaje de nuevos conocimientos y habilidades puede transformarse en una habilidad tremendamente satisfactoria independientemente de los resultados.

Con esto se cierra el ciclo del presente artículo. No sólo queremos aprender, sino disfrutar del proceso y para ello la clave es estructurar nuestras sesiones de aprendizaje para que puedan reproducir las condiciones de flujo.

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