Deterioro cognitivo, Alzheimer, Demencias y su prevención

Alzheimer

Incidencia del Alzheimer y enfermedades similares

Según las proyecciones de la ‘Alzheimer Disease International’ se espera que el número de personas que desarrollen distintos tipos de demencias (como el alzheimer) durante los próximos 40 años supere los 100 millones. Con una tasa que se duplicará cada 20 años.

Entre otras razones, influyen en estos datos el envejecimiento de la población y los malos hábitos de vida. ¿Podemos hacer algo para prevenir esta epidemia?

En 2010, la institución National Institutes of Health publicó un estudio al respecto. Se trataba de un meta-análisis muy extenso de toda la literatura científica existente hasta la fecha, con el objetivo de conseguir una mejor comprensión de los factores de riesgo y protección para el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer. La conclusión rápidamente propagada por la prensa fue que «nada puede prevenir la enfermedad de Alzheimer».

Previniendo el deterioro cognitivo

El análisis detallado del estudio sin embargo revelaba mucho más. Revelaba una relación directa entre ciertos hábitos y el riesgo de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer.

Hay cuatro hábitos fundamentales en la prevención de demencias y son los siguientes:

  1. Alimentación. La alimentación influye notablemente en el funcionamiento cerebral. Es importante seguir una dieta variada, rica en fibras vegetales y grasas saludables. Pero especialmente importante es evitar alimentos que causen picos de glucosa en sangre e hipertensión crónica.
  2. Ejercicio físico. El sedenterismo es un factor común en personas con Alzheimer. El ejercicio físico aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro y también estimula la neurogénesis.
  3. Reducción del estrés. El estrés produce cortisol que, si no es eliminado es un factor importante en el desarrollo de la demencia. El estrés y el cortisol son inevitables e incluso deseables en determinadas situaciones, pero si no es periodicamente eliminado puede acarrear consecuencias bastante desastrosas para el organismo.
  4. El ejercicio mental. En el meta análisis antes mencionado, aparecía curiosamente el entrenamiento cognitivo como uno de los principales factores de prevención de la Enfermedad de Alzheimer, contradiciendo un famoso estudio patrocinado por la BBC que fue publicado poco antes el cual fue además ampliamente criticado por presentar importantes deficiencias metodológicas.

Mental training

El aprendizaje como ejercicio mental

El ejercicio mental, realizado de forma regular, desarrolla un importante papel en el desarrollo de la reserva cognitiva, es decir, nuestra resistencia al daño cerebral. Entendemos aquí ejercicio cerebral como aquellas actividades que implican una estimulación cerebral importante por desafiar nuestras actuales capacidades cognitivas. Actividades tales como la realización de cálculos mentales, juegos de memoria, pasatiempos complicados, juegos como el ajedrez y, por supuesto, nuestra actividad favorita: Aprender cosas nuevas.

Por si fuera poco, otra razón más para seguir aprendiendo más y mejor: prevenir el deterioro cognitivo, las demencias y el Alzheimer.

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