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Haciendo uso de la memoria muscular

Memoria muscular

Hablemos de la memoria muscular

En este caso, del uso de la memoria muscular aplicado a la adquisición de una nueva habilidad: La mecanografía. Como tanta gente hoy en día, me gano la vida tecleando.

En mi caso, soy ingeniero de Software, así que podréis imaginar que he realizado unas cuantas pulsaciones en mi vida.

Como muchos otros «tecleadores» profesionales, nunca he estudiado mecanografía. No soy copista, ni transcriptor. Para mí, la velocidad de escritura tiene su importancia pero no es algo crítico. Escribo más o menos rápido. Usando pocos dedos, eso sí. Y mirando al teclado pero, eh. Para mí es más que suficiente.

Claro que, ¿no me iría mejor escribiendo un poco más rápido?. Para escribir código no es que sea tan necesario. Al fin y al cabo tengo que pensar bien, con lo que la velocidad de escritura no es un problema. Pero también tengo que escribir muchas otras cosas a lo largo del día. Emails, documentación, el blog… Definitivamente mejorar mi mecanografía no me haría mal pero, ¿A mis años? Bueno, en líos peores me he metido.

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Recuperando habilidades dormidas

Habilidades mágicas

O cómo volver a sentirse mago.

Una de mis (pocas) habilidades es la de ser capaz de entretener a una audiencia con una sesión de Magia, o eso creía…

Recientemente fui invitado a un evento social. La hija de mi mejor amigo (y su consorte, que también es de mis mejores amigas) celebraba su primera comunión.

En mi página web escribo que, entre otras cosas soy mago. He aprendido con uno de los grandes, soy socio de la Sociedad Española de Ilusionismo, donde asisto a tertulias, talleres y conferencias. He actuado en bastantes ocasiones, incluso de forma semi-profesional…

Habilidades dormidas

Pues con todo y con eso fui incapaz de realizar esa actuación que se me solicitaba. Cosa que me supo fatal por mis amigos y especialmente por la niña. ¿Qué es lo que ocurrió?

Para mí, como para muchísima gente, no es algo natural eso de exponerme delante de un público. Lo hago regularmente, porque entiendo que es una de esas habilidades que ofrece unas recompensas tremendas. No en vano estoy certificado como comunicador competente por Toastmasters y, aunque me sigue costando, poco a poco creo que es algo que manejo cada vez mejor.

Nerviosismo y miedo escénico

Pero, al menos para mí, no es como montar en bicicleta. Es cierto que soy capaz de mantener el miedo escénico bajo control, pero lo que no puedo es dejar de sentirlo. Y si no tengo una alta confianza en el contenido de lo que voy a hacer, ya sea dar una charla o realizar una serie de juegos de Magia, sé que ese miedo escénico es capaz de jugarme malas pasadas. La confianza con ese tipo de habilidades se gana con ensayo y preparación de forma que, por muy nervioso que uno esté, lo ha repetido tantas veces que resulta difícil hacerlo mal.

Lo que ocurrió es simplemente que, debido a mis múltiples dedicaciones, llevo una temporada bastante desconectado de la Magia. Hacía tiempo que no actuaba en público y no tuve tiempo de ensayar como yo considero que es debido. Por eso no me sentí lo suficientemente seguro. Pensaba que, al tener un importante historial como mago, no iba a tener problema para volver a actuar cuando sea necesario. No fue así, me he oxidado.

La dosis mínima requerida para mantener tus habilidades

Así que he descubierto que si quiero mantener a punto estas habilidades, necesito una dosis mínima de mantenimiento.

Para quitarme el mal sabor de boca he vuelto a la escena. He actuado para los compañeros de colegio de mi hijo mayor. Una actuación breve pero que me ha obligado a volver a los ensayos. Ahora sé que, si quiero seguir llamándome mago, he de buscar hueco en la agenda para ensayar con cierta regularidad.

A lo que voy es que hay ciertas habilidades que, aunque hayan sido adquiridas y consolidadas, necesitan ciertas dosis de refresco para mantenerse afiladas. ‘Use it or lose it’.

Deep work

Por favor, pido un silencio respetuoso. Voy a hablar de Cal Newport.

En los diez años siguientes a su graduación universitaria en Ciencias de la computación, el bueno de Cal ha publicado cuatro libros, ha sacado un doctorado, ha mantenido un ritmo de producción de papers académicos altísimo, muy superior a la media y ha conseguido una plaza como profesor en la universidad de Georgetown. También escribe regularmente en su blog, y todo ello sin trabajar prácticamente nunca más allá de las cinco y media de la tarde, ni los fines de semana. ¿Tiene algún superpoder? Bueno, algo así.

Cal Newport ha escrito un libro, Deep Work, que creo que puedo considerar como uno de los más importantes que he leído nunca. Desde luego, el que más de los últimos tiempos.

En él, Cal hace un alegato a favor de lo que él llama ‘Deep Work’. Esto es, el tipo de trabajo que lleva las capacidades cognitivas de uno al límite, y que es realizado en un estado de profunda concentración, libre de cualquier tipo de distracción. Además, propone y defiende la hipótesis de que este tipo de trabajo está siendo cada vez más escaso y valioso, y lo va a ser más en el futuro.

Vivimos en la era de las distracciones, rodeados de estímulos atractivos que compiten por nuestra atención segundo a segundo. Noticias, titulares, mensajería instantánea, redes sociales… Todas estas distracciones dificultan mucho la tarea de pasar grandes bloques de tiempo enfocados en una única tarea intelectualmente desafiante y esto, según Newport, es lo que se requiere para producir trabajo de nivel élite, en términos tanto de calidad como de velocidad, así como para adquirir rápidamente nuevos conocimientos complejos. Habilidades éstas cruciales en la nueva economía.

No voy a desarrollarlo mucho más, para eso está el libro. En su primera parte, Newport intenta (¡¡¡y consigue!!!) convencer al lector de la validez de su hipótesis mientras que en la segunda explica como entrenar al cerebro para sacar partido de ello y desarrollar los hábitos para mantener el ‘deep work’ en el centro de nuestra vida laboral.

Yo estoy en ello y, sinceramente, me parece que es como tener un superpoder. Totalmente recomendado.

Repetición espaciada y Anki

¿Te gustaría ser capaz de aprender cualquier cosa y no volverla a olvidar?

La clave está en conseguir que los conocimientos pasen a nuestra memoria a largo plazo, y que se asienten ahí. Y esto, ¿cómo se consigue?

He investigado sobre el tema, ya que todo lo que tiene que ver con el proceso de aprendizaje, y cómo optimizarlo, es algo que me interesa mucho.

Nuestra memoria recuerda mucho mejor aquello que a nuestra mente inconsciente le llama poderosamente la atención. Bien porque nos dispare una emoción fuerte, porque se trate de algo inverosímil o por cualquier otra razón que le haga considerar un dato como importante.

Y si no se trata de algo especialmente significativo para nosotros, lo normal es que acabemos olvidando ese dato. Pero este efecto (el olvido) se puede paliar. ¿cómo? Repasándolo. Con los repasos, es decir, volviendo a traer el dato a la memoria de forma deliberada, las conexiones neuronales se van fortaleciendo poco a poco hasta integrarse en ese gran almacén que es la memoria a largo plazo. Así es como vamos dando forma a nuestro cerebro y construyendo conocimiento.

Pero, un momento. En ese caso, ¿cuánto tengo que repasar? ¿y cuándo? ¿Me dedico a repasar aquello que ya sé o a adquirir conocimiento nuevo?. Lo que se ha encontrado empíricamente es que cada vez se puede espaciar más el tiempo entre repaso y repaso para evitar que la información se borre. En resumen: repasando lo aprendido frecuentemente conseguimos asentarlo. Espaciando esa frecuencia de repaso conseguimos ese mismo resultado optimizando el tiempo.

Parece que lo óptimo es realizar el primer repaso al poco de haber realizado la memorización. A los 10 minutos, por ejemplo. El siguiente repaso se podría realizar al día siguiente. Después a los pocos días, otra vez a la semana, a las dos semanas, al mes… y así de forma cada vez más espaciada.

El sistema Leitner, o de tarjetas Flash, es un sistema de repaso basado en tarjetas que se basa en este concepto de la curva de olvido y de la repetición espaciada para optimizar el aprendizaje.

Como no, las nuevas tecnologías también han aprovechado este concepto, y también existen sistemas de tarjetas virtuales. El más popular, y el que yo uso y recomiendo es Anki. Está basado en Web y también dispone de aplicación para smartphone, con lo que se puede utilizar en cualquier lugar. Tiene un algoritmo para optimizar la frecuencia de los repasos de cada tarjeta, en función de su dificultad. Tiene también una amplia comunidad de usuarios que han desarrollado mazos de tarjetas para aprender sobre infinidad de temas diferentes, aunque los resultados son mejores si las confecciona uno mismo. Yo lo uso para aprender (y no olvidar) temas de mi interés, conocimiento técnico de mi trabajo, vocabulario de inglés… También lo uso con mi hijo de 7 años para esto último (inglés) con resultados muy buenos.

Lo siento, pero hoy en día hay pocas excusas para no aprender cualquier cosa que quieras.

Aprendiendo ‘Deep learning’

Bueno, quería comunicar que mis esfuerzos de aprendizaje de los últimos meses tienen que ver con un campo que me parece apasionante y que va a tener una importancia capital en el futuro: La Inteligencia Artificial.

¡Menuda época la nuestra! los MOOC abren una puerta enorme para aquel que quiera esforzarse por aprender sobre cualquier tema.

Ayer terminé satisfactoriamente el MOOC ‘Deep Learning Nanodegree Foundation’, de Udacity. En él he hecho cosas como

  • Aprender a crear mis propias redes neuronales
  • Predicciones de valores de acciones y de precios de la vivienda
  • Clasificación de imágenes
  • Análisis de sentimientos
  • Traducción automática
  • Generación de textos
  • Chatbots
  • Generación de caras

Apasionante. Espero poder seguir trabajando en el futuro en temas de inteligencia artificial, pues es un campo que encuentro interesantísimo y en el que aún queda mucho por hacer.

El historiador

Una entrada un poco distinta. Un relato que escribí hace ya unos cuantos años. Lo escribí para mi mismo y me da mucha vergüenza hacerlo público. Esa es una de las razones por las que lo hago. Otra es porque me apetece.

Se puede leer en http://www.tusrelatos.com/relatos/el-historiador y, si lo lees ahí puedes dejarme una valoración o un comentario.

Pero lo pego aquí también por si quieres leerlo directamente.

El historiador

Santiago decidió que por aquel día ya era suficiente y dio por concluida su sesión de observación en el telescopio de realidad virtual. Durante los últimos días se había centrado en recorrer la selva de lo que en la edad antigua se conocía como Península Ibérica. Desde niño su mirada se volvía continuamente hacia el planeta del que surgió todo y, quizá condicionado por su lugar de nacimiento, siempre se interesó especialmente en la región que hasta la gran migración se conocía como España.

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Actualización de estado del aprendizaje

Bien. Ha pasado mucho tiempo desde el último post. Eso no significa que haya abandona mi proyecto de aprendizaje. Au contraire, He estado tan ocupado aprendiendo cosas (y realizando muchas otras actividades como entrenar, trabajar, cuidar de mis hijos y perder tiempo con el tráfico) que no he podido actualizar el blog. Pero hoy es el día.

  • Con la guitarra. Ok, creo que ya he alcanzado el nivel que buscaba, pero aún no me he hecho un test a mí mismo para asegurarlo. El «problema» es que he pasado mucho tiempo aprendiendo algunas canciones difíciles, en lugar de habilidades básicas. Eso me ha distraído del objetivo principal, pero también ha supuesto una ventaja en términos de motivación e incluso mejora. Necesito establecer una cita conmigo mismo para intentar pasar el test de nivel.

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Toastmasters

Quienes me conocen saben que normalmente no soy alguien especialmente hablador.

No es un problema para mí. Normalmente, si no considero que hay algo que vale la pena comunicar, no tengo problema en quedarme callado. No me incomodan los silencios y, además, me gusta escuchar.

No es que no me guste hablar, sino que en muchas situaciones no tengo nada relevante que decir y no le veo problema a mantener la boquita cerrada, en vez de forzar la conversación. Pero eso es una cosa, y otra es, cuando uno realmente quiere comunicar algo, ser capaz de hacerlo eficazmente.

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Año nuevo, más aprendizaje

Una pequeña parada navideña. A veces es bueno simplemente parar, dejar a tu mente descansar por unos días y simplemente mantenerla abierta a los estimulos del entorno.

Ha sido más de una semana con mi familia, viajando un poco y disfrutando de buena comida y vinos deliciosos. Ahora estoy completamente descansado y fresco, con un cerebro recargado, listo para nuevos desafíos de aprendizaje.

De todas formas, no he estado desconectado todo el tiempo: Me he llevado la guitarra conmigo y he aprendido algunas canciones como ‘Imagine’, de John Lennon. Además, he estado practicando para poder cantar y tocar a la vez con algunas canciones sencillitas. (todo es cuestión de practicar y automatizar).

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Reporte semanal

Terminando una nueva semana de aprendizaje.

Estoy muy contento con mi hijo. Ha mejorado su puntuación en inglés, de suficiente a sobresaliente. Con la guitarra, su profesor nos ha dicho que está haciendo progresos importantes, y ahora él está muy motivado.

Yo mismo casi he conseguido mis metas con la guitarra. Quizá tengo que aprender un par de canciones más, pero las mejoras en mi repertorio están llendo un poco lentas porque estoy intentando tocar y cantar a la vez. Ésto necesita de un alto grado de automatización (un montón de práctica).

No estoy estudiando ajedrez, por ahora, pero estoy intentando consolidar lo aprendido hasta ahora jugando partidas online. Esta semana he ganado las cuatro partidas que he jugado, contra rivales que eran, teóricamente, un poquito más fuertes que yo.

Mañana quiero empezar a estudiar el «Personal MBA» y retomar el pentrenamiento de resistencia.