Vida inmóvil

Una de las cosas que siempre me ha maravillado de los buenos dibujantes, es su capacidad de plasmar la ‘vida inmóvil’ (‘still life’ en inglés). Es decir, de plasmar un fragmento de realidad, tal como el ojo la percibe, directamente sobre el lienzo o papel. De dibujar directamente lo que el ojo ve, vaya.

Sobre todo porque es algo que yo siempre me he visto incapaz de hacer. Sin embargo, ahora ya me he lanzado. Me queda mucho y no tengo grandes dotes, pero practicando se mejora. Aquí pongo algunos de mis primeros dibujitos (ojo, no todo es directamente copiado de la realidad. También valen fotos).

Una composición casera

Una composición casera

¿Quién acabará sentado en el trono de hierro?

El Louvre tras la lluvia (reflejos en el suelo mojado)

Memorias prodigiosas

Echa un ojo a este video de demostración de Miguel Ángel Vergara, a ver qué te parece:

Impresiona, ¿verdad?

Hay gente que se dedica a eso, a llevar al máximo las capacidades de memorización de nuestra mente. No sólo en memoria rápida. También hay campeonatos de memoria ‘de fondo’ en los que los participantes se someten a pruebas como memorizar el máximo número de cartas de una baraja, en orden, durante una hora. Eso ocurre, por ejemplo, en los World Memory Championships.

Joshua Foer, por ejemplo, se hizo famoso por escribir el libro ‘Moonwalking with Einstein‘, en el que narra cómo se preparó durante un año para participar en los U.S. Memory Championship llegando a establecer el récord de Estados Unidos de memorización rápida de una baraja de cartas. Fue capaz de memorizar el orden de 52 cartas en 1 minuto y 40 segundos.

Según esto nos da a entender, y según el propio Foer y otros memorizadores nos cuentan, salvo pequeñas diferencias que separan a los ‘números uno’ de este tipo de deportes y al resto de mortales, todo es cuestión de técnica y entrenamiento y cualquier persona puede llegar a realizar este tipo de proezas.

En España tenemos grandes memorizadores y, además de Miguel Ángel Vergara, hay que destacar a Ramón Campayo, quien no sólo ha sido campeón de memoria rápida prácticamente sin rival durante muchísimos años, sino que, año tras año, los participantes que él entrenaba quedaban en los primeros lugares. Esto nos confirma que se trata mucho más de técnica y entrenamiento que de estar especialmente dotado.

Tony Buzan ha publicado muchos libros sobre mente,  memoria e inteligencia, pero sobre el tema que nos toca, cabe destacar ‘Use your memory‘, en el que habla sobre el tipo de técnicas que usan estos memorizadores y cómo aplicarlas a casos de la vida real como memorizar un poema, un discurso, o simplemente sacar más partido al tiempo de estudio. Buzán también es cofundador de los World Memory Championships.

Realmente hay una gran cantidad de obras sobre estos temas que tienen que ver con la mnemotecnia.

En un post anterior, hablábamos de cómo últimamente en la educación se ha denostado el uso de la memorización frente al razonamiento, pero en realidad, la capacidad de memorización tiene su importancia y no es poca. No se puede razonar sobre un concepto que previamente no se ha introducido en la cabeza. No se puede razonar la capital de Bolivia, o la definición de Meandro o cual era el modelo ético que proponía Aristóteles. Y puesto que memorizar es algo indispensable en la adquisición de conocimiento, no está de más dotarse de técnicas y herramientas que nos permitan hacerlo de la manera más eficiente posible.

Nadie tiene por qué ser capaz de acordarse del orden de una baraja de cartas o de miles de decimales del número Pi, pero practicar estas cosas nos da soltura con las técnicas de memorización, que sí pueden ser muy útiles en otros ámbitos.

¿Estás de acuerdo?

Más dibujitos

Sigo aprendiendo a dibujar. Desde 0. O mejor, dicho, desde -10.

Unos truquillos que he ido aprendiendo son:

  • Que las cosas tienen luces y sombras, y que además eso sigue una lógica. Además, maneras simples de crear sensación de profundidad. Cosas tan tontas como que los objetos de delante tapan a los de detrás o que los objetos más alejados se ven más pequeños.

  • Más formas de crear profundidad: Dibujar los objetos en primer plano con un tono más oscuro y más detalle que los alejados (no tengo a mano una foto mientras escribo, pero palabrita que he practicado esto. Con un paisaje).
  • Formas más complejas de crear la sensación de profundidad: Perspectiva. Por ejemplo, con un punto de perspectiva:

  • O un poquito más complicado: Dos puntos de perspectiva. Y aprender a calcular la sombra que proyectan los objetos dibujados así:

  • Y usar estas técnicas en dibujos ‘más o menos’ realistas

  • Incluso tres puntos de perspectiva. Una técnica interesante que se utiliza para ‘deformar’ objetos de una forma exagerada y muy interesante, por ejemplo para usar en comic. Igual que en un punto anterior, lamento no tener una foto de esto a mano en este momento.

Así que seguimos aprendiendo.

Una de tomatitos

A finales de los años 80, Francesco Cirillo era un estudiante universitario.

Él cuenta que una vez que pasó la excitación inicial del primer año, cayó en un bache. Se vino abajo y se encontró sumido en un periodo de baja productividad y alta confusión. Después de asistir a clase y al ponerse a estudiar se encontraba con la sensación de no saber exactamente qué estaba haciendo. De que estaba malgastando el tiempo.

Haciendo un ejercicio de investigación e introspección y fijándose en lo que hacían sus compañeros vio claramente que el gran número de interrupciones y distracciones a las que se veía sometido y su bajo nivel de concentración y motivación se encontraban en la raíz del problema.

Así que hizo consigo mismo una apuesta: ¿Eres capaz de estudiar, realmente estudiar sin distracciones y con un alto nivel de concentración durante sólo 10 minutos?. Para realizar esa apuesta necesitaba un cronómetro, para medir el tiempo, y el que encontró a mano fue un temporizador de cocina con forma de tomate. La palabra italiana para ‘tomate’ es ‘pomodoro’ y, sea todo esto cierto o esté adornado con un poco de dramatismo, el caso es que Cirillo desarrolló la técnica del Pomodoro, que como la propia Barbara Oakley señala en su obra, resulta bastante útil cuando estamos tratando de adquirir nuevo conocimiento.

La técnica básicamente consiste en dividir el tiempo de estudio en fragmentos limitados de tiempo (típicamente 25 minutos, pero esto es algo variable) en los que se intenta minimizar toda distracción externa e interna a la vez que se maximiza la concentración e intensidad dedicada a la tarea. Una vez terminado este periodo, se debe tomar obligatoriamente un pequeño descanso antes de acometer el siguiente ‘Pomodoro’. Tras varias iteraciones de este ciclo, uno puede tomarse un descanso más largo.

La idea es que ponerse a estudiar de forma intensa y concentrada puede resultar a veces demasiado amenazador, pero hacerlo por un periodo corto de tiempo no lo es tanto. Por el contrario, suele resultar motivador y estimulante. El propósito que busca Cirillo con esta técnica es proporcionar una heramienta y un proceso sencillos para mejorar la productividad consiguiendo:

  • Aliviar la ansiedad asociada a comenzar
  • Mejorar el foco y la concentración eliminando las interrupciones
  • Incrementar la conciencia de tus decisiones
  • Aumentar la motivación y mantenerla constante
  • Apoyar la determinación para conseguir tus objetivos
  • Refinar el proceso de estimación, tanto en términos cualitativos como cuantitativos
  • Mejorar el proceso de estudio o trabajo
  • Fortalecer la determinación para mantener el hábito en situaciones complejas.

En su página web y en su libro se puede encontrar más información al respecto.

En cualquier caso, esta técnica se corresponde bastante bien con la utilización de los métodos ‘enfocado’ y ‘difuso’ de aprendizaje, que es uno de los consejos de aprendizaje más efectivos.

Yo lo he aplicado no sólo para aprender, sino como técnica de productividad en el trabajo y en mi caso puedo decir que me ha servido para conseguir objetivos de estudio y trabajo de forma más efectiva y además con una menor percepción de esfuerzo. Lo recomiendo.

Entonces, ¿qué? ¿unos tomatitos?